sábado, 20 de diciembre de 2008

Phi y BDSM (segunda parte)







EL TRISQUEL: LA DIVINA PROPORCIÓN
¿Alguien se había fijado en la similitud de las tres espirales?
El concepto de espiral, ha encantado al ser humano. Tanto matemáticos como artistas y artesanos de todas las culturas y en todos las épocas de nuestra historia, han sentido fevor por la espiral. En la naturaleza, simplemente observando, se pueden encontrar infinidad de espirales.
Muchas de cuales obedecen al número Phi, son las llamadas espirales logarítmicas.

Desde una caracola, un huracán, el ataque del halcón, hasta una galaxia… todos contienen en su estructura la proporción áurea o el número Phi. El crecimiento de las ramas de algunos árboles o el número de pétalos de una flor también se rigen por el número Phi.

La espiral ha sido el símbolo de la fuerza de la vida para muchas culturas. Entre ellas cabe destacar la cultura celta. Muy típica de esta cultura era la espiral de tres brazos o también conocida con el nombre de Trisquel.

Popularmente al Trisquel se le califica como símbolo de la cultura celta. Sin embargo, existen representaciones de este tipo de espiral desde el neolítico. Además, otras culturas como china, la hindu ó hebraica misteriosamente utilizan símbolos similares al Trisquel.

El Trisquel, con sus círculos mágicos encarna la representación del origen y fin, la evolución permanente en busca de la perfección, el equilibrio entre el cuerpo, mente y alma. ¿Representa lo mismo el símbolo del BDSM?

En el momento de la creación del trisquel de BDSM, ¿los autores fueron conscientes de que estaban creando un símbolo que contenía la proporción divina?