martes, 17 de febrero de 2009

ASFIXIOFILIA O HIPOXIFILIA



UN SÍNDROME PARAFÍLICO LETAL: LA MUERTE AUTOERÓTICA ACCIDENTAL


Se denomina asfixiofilia o hipoxifilia al comportamiento parafílico por el cual una persona necesita la acción deliberada de crear una hipoxia cerebral para conseguir o incrementar la excitación sexual.


Desde los años 50 se vienen publicando un aumento en el número de casos de muertes accidentales por asfixia. Este tipo de muerte es más frecuente en los hombres, aunque también se ha descrito casos de mujeres en la literatura. La relación hombre/mujer es entorno a 21 / 7.


Antes de considerar la muerte por asfixia como consecuencia de la parafilia, el forense debe descartar la posibilidad de estar ante un homicidio o un suicidio. Tras descartar estas dos posibilidades procederá a un estudio de la causa de la asfixia y entre ellas investigará la posibilidad de estar ante una muerte autoerótica accidental.


Os presento hoy el caso de una mujer de 28 años que muere por autoasfixia. Os describiré el caso publicado pero debido al impacto que puede generar la imagen he decidido no publicarla.


“Una mujer de 28 años fue encontrada por su pareja acostada boca abajo y desnuda sobre la cama. Una bufanda roja rodeaba su cara. En el cuello llevaba un collar de perro que se unía a un cinturón que le ataba los pies y que presentaba un nudo corredizo. Por otra parte, un cinturón de cuero rodeaba el abdomen de la mujer y unido a este cinturón había unas cadenas que desde la espalda rodeaban sus genitales hasta llegar al abdomen. Las cadenas se organizaron de tal manera que la mujer era capaz de aumentar la presión en el cuello y en los genitales mediante el movimiento de los pies atados.


Investigaciones posteriores revelaron que la mujer sufría de vaginismo por lo tanto no podía mantener relaciones sexuales con su pareja. La mujer le había comunicado a un amigo que estaba llevando a cabo peligrosos rituales de masturbación y estrangulamiento.


Pruebas psicológicas pusieron de manifiesto que la mujer tenía fantasías de tortura alimentadas por la curiosidad.”


Las muertes accidentales por asfixia no son un hecho aislado. Ocurren, no con mucha frecuencia, pero ocurren. La realización de estas prácticas dentro de una sesión BDSM, deberían ser muy cuidadosas y estar muy controladas en todo momento puesto que un mínimo fallo puede ser fatal e incluso letal.


Me gustaría que este post nos lleve a la reflexión de cómo mejorar la seguridad de ciertas prácticas (entre ellas el control sobre la respiración) y nos ayude a entender que hay prácticas que no deberían ser llevadas a cabo por una única persona.


Fuente: Behrendt N, Buhl >N, Seidl S. The lethal paraphiliac syndrome: accidental autoerotic deaths in four women and a review of the literature. Int J Legal Med (2002) 116 :148–152

3 comentarios:

Esclavo de OBSSESION dijo...

Muy bueno el blog que han creado!!!! , da gusto que se puedan leer esta variedad de temas, llevados con la seriedad que amerita.
Me tendrá asiduamente en su casa.
Los voy a linkear.

Saludos
Hernán{YOB}

Dantonmaltes dijo...

Suena a leyenda urbana: ¿como es posible que una vez muerta le puedieran hacer pruebas psicológicas que demostrasen que padecía esas cosas tan sesudas?
No niego que no pase: estas cosas y peores pasan seguro: es que me da risa cómo lo cuentan...

luar dijo...

Las pruebas psicológicas de la mujer eran previas a la muerte. Estas pruebas o test se recogieron de la consulta del psicólogo que estaba visitando la mujer. El caso es que el forense con estos test psicológicos y otros hallazgos del lugar de la muerte, pudo descartar el caso como homicidio o suicidio.

La información que se presenta en este blog es sacada de bases de datos de artículos científicos. Siempre os pongo la referencia para quien quiera leer el artículo.

Este tema no lo tengo acabado y estoy recopilando más información y veréis que lo que expongo ni es una leyenda urbana ni es un caso aislado.

Gracias por vuestros comentarios porque son necesarios para saber por donde abordar los temas, y para mejorar a la hora de presentar los escritos.