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miércoles, 1 de abril de 2009

“Sick: The Life & Death of Bob Flanagan, Supermasochist”


“La gente piensa que los masoquistas no son personas fuertes. El estereotipo es que son débiles y llorones, lo que no es cierto. El masoquista debe conocer su cuerpo perfectamente bien y controlarlo totalmente, para poder pasarle ese control a otro o para controlar su dolor. En realidad es una persona muy fuerte. Es la fortaleza que me sirve para combatir mi enfermedad”.
Bob Flanagan


En 1994, el artista Bob Flanagan presentó una muestra de sus trabajos en el New Museum of Moderm Art de New York. La exposición tuvo éxito inmediato y levantó mucha polémica. La noche de su 42 cumpleaños, Sheree Rose, esposa de Bob filmó una entrevista en la que entre otras cosas ella preguntaba a su marido si le gustaba estar en Nueva York, a lo que Bob respondió muy molesto: “No me gusta ni estar vivo”. Su afirmación podría parecer la réplica de un artista que desprecia el éxito, en realidad Flanagan tenía fuertes motivos para dar esa respuesta.

Bob había nacido con fibrosis quística, una terrible enfermedad que le da a los que la padecen una expectativa de vida no mayor a los 20 años, dos décadas llenas de sufrimientos y tratamientos penosos, frecuentes entradas y salidas a los hospitales, Bob había duplicado esa expectativa de vida y también sufrido por el doble de tiempo su enfermedad, así que probablemente no había nadie con mayor razón que él para quejarse de seguir con vida.

El arte de Flanagan tenía mucho que ver con esa actitud hacia la vida, de muy joven su inspirado catolicismo le había servido para tratar de reprimir sus poderosas tendencias masoquistas, sin embargo las ganas de satisfacerse mediante el dolor terminaron por derribar los muros que su religión le había impuesto y terminó por imponerle al Cristo crucificado el título de Primer Supermasoquista. A partir de allí su vida sería una carrera por llevar a los límites su filiación por el dolor.

El tiempo traería presentaciones públicas en las que Bob asumía los roles de performer, músico, poeta y realizaba actos de masoquismo extremo. Estos actos resultaron siendo atracciones para la multitud así como osadas formas de darse a conocer como artista singular. Uno de los trabajos de Flanagan que más me ha impactado tiene que ver con una serie de retratos fotográficos titulada: “Muro del dolor” (1982), un grupo de primeros planos en los que se registra las expresiones de dolor y satisfacción en el rostro de Bob -ahora convertido en artista visual por derecho propio- en varias sesiones de masoquismo.

Flanagan, persona y artista, marcó la vida de otros seres empezando por su familia. Su madre al ver el libro que reseñaba los actos masoquistas de su hijo exclamó: “y dónde estaba yo cuando todo esto pasaba”, trataba de explicarse las razones por las que Bob había hecho de su personalidad masoquista un objeto de arte. A su vez, una joven canadiense que padecía de la misma enfermedad del artista, se convirtió en una acérrima fanática de su valor por ser y hacer lo que para otros podía etiquetarse como una forma pervertida de vivir. Sarah Doucette, tal era su nombre, no esperaba llegar a los 25 años de vida, al cumplir esa edad y felizmente casada, no podía dejar de agradecer la influencia que Bob había ejercido en ella al darle verdaderos motivos para seguir viviendo.

En el documental “Sick: The Life & Death of Bob Flanagan, Supermasochist”, Flanagan aparece dando testimonio de su vida y su arte. El director Kirby Dick pasó mucho tiempo registrando las exposiciones y performances que Bob realizaba, y entrevistando a las personas más cercanas al artista. En ella podemos ver los últimos días de vida de Flanagan, su muerte es un registro realizado por su esposa Rose en vídeo y fotografía, la última actuación de Bob en este mundo que por fin pudo dejar para que lo suframos nosotros.

Bob Flanagan murió en 1996, mucho más tarde de lo que los médicos pensaron que iba a resistir y sin saber que su concepto corporal sería una liberación para otras minorías como feministas, gays, lesbianas y grupos que piensen que el cuerpo no deba connotar los dictados estéticos del poder establecido.

Fuente: http://juanjoserojas.wordpress.com

viernes, 13 de febrero de 2009

Cuando la literatura habla de D/s (2ª parte)

LA LECCIÓN MAS SIMPLE

Llamamos vínculos o lazos a las cosas que nos ligan con el otro, independientemente del rol de cada uno. Amistad, afinidad, piel, química, afecto, complicidad... pudiendo evolucionar en atracción y sentimientos más profundos. El zorro dice : "Domestícame..." Quizás es el pedido mudo del sumiso buscando quien lo posea; pero no es a cualquiera, sino a quien logre bajar sus defensas y seducir su alma y su mente, logrando así la entrega. No todos somos para todos... la afinidad se percibe. Los lazos se crean y se fortalecen. Es una atadura que nos une sin que nos sintamos limitados, es como una mano que se extiende para que la aferremos, diciendo "Ven conmigo" o "Guíame". Alguien habrá a quien destaquemos entre miles. Y al oír sus pasos, nos despojaremos de nuestros temores y acudiremos.

"Si me domesticas, tendremos necesidad uno del otro..." esto es algo muy cierto, indistinto de qué lado de la sumisión estemos tenemos necesidad del otro, de nuestra otra mitad... es quizás con ese alguien, con quien sacamos nuestra esencia, quien nos inspira a que nuestro ser sea pleno y muestre sus virtudes, que saque lo mejor de nosotros mismos; el sumiso su entrega, ganas de aprender y dejar ser moldeado, adiestrado, pulido como una piedra preciosa; el Dominante pondrá su conocimiento, su fuerza y su sensibilidad para saber tallar, percibir, cuidar y nutrir al sumiso. No como un tirano despótico sino como un maestro, amigo, amante y protector dispuesto a cuidar lo que se le ha dado...

Otro factor es la paciencia. Quien ansiosamente busca forzar o apresurar la relación, quemando etapas, logra el efecto contrario la mayoría de las veces. ¿Te entregarías a quien se muestra desesperado? Lo dudo. Tampoco como Dominante te sentirías inspirado a prestar atención a quien pide insistentemente y sin entender razones. Para posibilitar el vínculo deben reinar la sutileza, el conocimiento y el trato paulatino. El lenguaje puede dar lugar a malos entendidos y ahí es donde la paciencia es fundamental.

Es este un extenso prado donde muchos Zorros buscan su Principito, sin importar el género de cada mascota o poseedor. Ya aparecerá quien te inspire a no temer más y te enseñe a atesorar las cosas a las que no dabas valor.

FUENTE: Escrito por MaestroMordeKai

martes, 10 de febrero de 2009

Cuando la literatura habla de D/s

LA LECCIÓN MÁS SIMPLE
"- ...Ven a jugar conmigo -le propuso el principito-, ¡estoy tan triste!
- No puedo jugar contigo -dijo el Zorro-, no estoy domesticado
- ¿Qué significa "domesticar"?
- Es una cosa ya olvidada -dijo el Zorro-, significa "crear vínculos... "
- ¿Crear vínculos?
- Efectivamente, verás, tú no eres para mí todavía más que un muchachito igual a otros cien mil muchachitos y no te necesito para nada. Tampoco tú tienes necesidad de mí y no soy para ti más que un zorro entre otros cien mil zorros semejantes. Pero si tú me domesticas, entonces tendremos necesidad el uno del otro. Tú serás para mí único en el mundo, yo seré para ti único en el mundo...

Si tú me domesticas, mi vida estará llena de sol. Conoceré el rumor de unos pasos diferentes a todos los demás. Los otros pasos me hacen esconder bajo la tierra; los tuyos me llamarán fuera de la madriguera como una música. Y además, ¡mira! ¿Ves allá abajo los campos de trigo? Yo no como pan y por lo tanto el trigo es para mí algo inútil. Los campos de trigo no me recuerdan nada y eso me pone triste. ¡Pero tú tienes los cabellos dorados y será algo maravilloso cuando me domestiques! El trigo, que es dorado también, será un recuerdo de ti. Y amaré el ruido del viento en el trigo.

- ¿Qué debo hacer? -preguntó el principito.
- Debes tener mucha paciencia -respondió el Zorro-. Te sentarás al principio un poco lejos de mí, así, en el suelo; yo te miraré con el rabillo del ojo y tú no me dirás nada. El lenguaje es fuente de malos entendidos. Pero cada día podrás sentarte un poco más cerca..."

Fragmentos extraídos de "El Principito" de Saint Exupery.

Estas frases reflejan, además de cierta crítica y metafórica descripción de la visión de un niño de nuestro mundo de adultos, algunos principios básicos de lo que cimentaría una relación D/s.

Continuará…
FUENTE: Escrito por MaestroMordeKai

jueves, 29 de enero de 2009

Crónica de la exhibición y el taller de Esinem (© Will Marlowe)


Tenemos la suertísima de que Will Marlowe (enlace a su perfil en Fetlife) nos manda una detalladísima crónica de la exhibición de Esimen y el taller al día siguiente. A disfrutar:

"Antes de que los bloggers hiperactivos y polifacéticos se adelanten del todo, esta es la (mínima) crónica que había prometido acerca del taller que el fin de semana pasado dictó Esinem en Madrid. Para quienes se hayan perdido la invitación en su momento, se trataba de un taller de bondage para parejas razonablemente experimentadas en la materia, al que dedicamos todo el domingo, precedido de una exhibición para todo quien quisiera ir la noche del sábado.

A los madrileños no habrá mucho que contarles del Dark Sabbat. Para los que, como nosotros, aparecíamos allí por primera vez, el entorno y la gente fueron una sopresa más que agradable. Está ubicado en lo que nos pareció el fin del mundo, pero bien comunicado y perfectamente
discreto. El local en sí está muy bien cuidado, con una sala principal que ocupamos para la exhibición y dos mazmorras pequeñas pero cómodas y equipadas. La gran novedad eran varias hileras de puntos de suspensión con sus respectivas anillas en la sala principal, que luego nos permitieron trabajar a todos en paralelo; ver a siete personas colgando de las cuerdas al mismo tiempo es una experiencia singular.

La gente fue también una agradable sorpresa, en especial por lo nutrido de la concurrencia del sábado. Sin que el sitio estuviera a reventar, se notaba el interés por una ocasión especial, y para cuando comenzó la performance apenas pudimos acomodarnos todos junto a las paredes para verla.

Se suele decir que el bondage es lento, técnico y... aburrido. Puede que algo de eso sea verdad cuando lo practican zotes como un servidor, pero definitivamente no en manos de Esinem. Con estética japonesa (kimono para ella; tabis, una especie de uwagi y zubon para él; y un arnés trenzado tipo hojojutsu a modo de collar y correa) y haciendo primar lo teatral, montaron una suspensión lateral a la que un pequeño traspié técnico no quitó nada de fuerza. Me imagino que todos, sin importar sus conocimientos de kinbaku, habrán sido capaces de percibir la precisión y la rapidez con que se construyó la figura, pero había mucho más que eso en la puesta en escena. Como nos diría luego en el taller del día siguiente, Esinem insiste en hacer visible el aspecto emocional del bondage: manipular con autoridad el cuerpo de la modelo, mantener constantemente tensión real en las cuerdas, y sobre todo estar muy en contacto con la persona atada. Entre la proximidad física y la celeridad para atar, el elegante takatekote (o, con más
precisión: ushiro takatekote, "manos y brazos atados a la espalda") apareció sin que casi pudiera verse cómo estaba hecho, y de ahí a los aires. Me pareció especialmente envidiable la capacidad de la pareja de performers de mantener una intimidad como de juego en privado, juntamente con un dramatismo muy vistoso.

Tras la exhibición, Esinem y su chica se mezclaron con el público, y los demás nos dedicamos a ponerle cara a los muchos conocidos virtuales. Como testimonio de lo estimulante de la performance, no había pasado un cuarto de hora y ya estaba Shibari haciendo pasear por los aires a la increíblemente flexible y vigorosa Edelweiss. Y una cosa lleva a la otra, y fuimos varios los que dimos buen uso al aparejo de suspensiones (sorprendentemente, el de Esinem es de madera; nunca se me hubiera ocurrido, pero una anilla de gimnasio de las de toda la vida hace una perfecta base para colgar). Aunque el local seguía poblado, los barceloninos nos escapamos temprano para tenerlas todas con nosotros el día siguiente. Había que estarse ahí a las 10 de la mañana, listo y fresco para seis horas de taller.
Y ahí estuvimos. Sin lucir una puntualidad británica, el taller comenzó más o menos según lo planeado y sin demasiadas sorpresas. Como muestra del buen ambiente y de la falta de acartonamiento, la ausencia de un par de modelos se solucionó perfectamente con dos dominantes atándose entre sí por turnos. Y, pese a las disparidades de nivel de los concurrentes, todo el mundo trabajó de buen ánimo y sin aspavientos. Esinem comenzó por explicar su visión acerca de la estética del bondage y cómo hacer patente la emoción de la escena: firmeza en los agarres, precisión en los movimientos, y sobre todo mucha proximidad y atención. Se habló también de seguridad, en especial los peligros de pinzamiento nervioso y compresión inherentes
al bondage, y de hecho, la primera parte práctica del taller fue un nudo autobloqueante para evitar que las ataduras de pies y manos se cierren excesivamente. Usándolo para fijar las manos entre sí a la espalda tuvimos ya el primer paso para practicar el takatekote, una de las figuras más empleadas en kinbaku.


Esinem explicó, poco a poco, la versión de Osada Steve de esta figura (hay otras, por cierto, no menos tradicionales, que difieren en detalles importantes), pero no dejó pasar oportunidad de insistir en los principios básicos que tienden a olvidarse: mantener constante la tensión, revisar todas las líneas apenas aplicarlas, observar la respuesta corporal, desarrollar gestos que maximicen la efectividad al atar. Con una didáctica excelente, nos tuvo toda la mañana aplicando una y otra vez esta atadura antes de explicar la forma correcta de fijar al arnés una cuerda para semisuspensión. Para cuando tomamos el descanso para comer, varias personas estaban ya completamente en los aires, y otras (servidor incluido) aplicaban los principios recién
aprendidos para autosuspenderse por primera vez. Por la tarde el temario siguió con el takatekote aplicado al revés (con los brazos y los nudos al frente, una posición más cómoda para quienes no pueden cruzar los brazos a la espalda) y semisuspensiones boca arriba, para terminar con variaciones decorativas y algunas cuestiones prácticas del uso y cuidado de la cuerda.

Un detalle agradable fue la presencia de dos chicas (y muy buenas, por cierto) entre los atadores, así como un modelo masculino, de esos que se suelen echar en falta en el ambiente más bien héteronormativo y male-dom del BDSM español. Siendo un taller, no hubo código, y las
interacciones entre los participantes no tuvieron nada de ese sabor rígido que a veces aqueja a los eventos del ambiente. A este cronista, al menos, la experiencia le ha resultado estupenda, y no sólo por el exotismo de haber trabajado con un conocido rigger del extranjero. El formato de taller puede a veces suscitar rencillas y competitividad, y en este caso no ha habido nada de eso; simplemente una quincena de personas entusiasmadas por el espíritu y la técnica de las cuerdas. El listón para el próximo queda ya muy alto."